Letra B


 

Cesar Batlle Pacheco.1897-1954.

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Periodista y político uruguayo. Fue el tercer hijo de don José Batlle y Ordoñez, se inició en el periodismo en el diario “El Dia”. Fue miembro de la ex-asamblea representativa de Montevideo (1921); diputado (1927-1931); senador (1931-1933; 1943; 1947-1954), y en pleno ejercicio de la actividad política lo sorprendió la muerte.

Encargados de la búsqueda: Martín Maneiro 2°2

José Belloni. 1882- 1965.

Escultor. Nació en la ciudad de Montevideo el 12 de septiembre de 1882 y falleció en 1965. Muy joven se trasladó a Europa, comenzando su carrera artística en Lugano (Suiza) bajo la dirección del maestro Luis Vasseli, en la escuela profesional de dicha ciudad.

Vuelto al uruguay obtuvo por concurso una beca de escultura en el año 1899 para volver a estudiar a Europa.

Regresó a Europa, concurriendo a la academia de Munich, enviando anualmente sus trabajos a las exposiciones de esa ciudad, como asimismo a las de Roma, Ginebra, Budapest, Lugano, Lausana y Neuchatel. Enseñó dibujo profesional en Tesino (Suiza). Finalizada su beca regresó a Montevideo, donde fue designado por la Comisión del Círculo Fomento de Bellas Artes, para dirigir las clases de modelado y de dibujo ornamental, cargo que ocupó hasta el año 1914, cuando con motivo de la muerte del pintor Carlos María de Herrera, director del Círculo fue designado para ocupar esa vacante.

La trayectoria y obra del maestro Belloni han significado para el Uruguay uno de los motivos más elevados de legítimo orgullo.

En nuestra ciudad, tres obras suyas concitan la atención de las gentes de todas las latitudes: La Carreta, La Diligencia y El Entrevero.

Encargados de la búsqueda: Anthony Ruidíaz 2°3/ Aldana Sánchez. 2°3/ Nahuel Rodao 2°3

Foto Facundo Nuñez 2°2.

Responsables de las fotos: Germán Silva y Facundo Presa de 2°2.

 

 

 

 

 

 

Juan Manuel Boiso Lanza:

1) Nace en Montevideo, el 28 de octubre de 1887 e ingresa en la Escuela Militar en 1903. Hace un año que estudia en ese Instituto cuando le toca intervenir en la última gran contienda civil que conoce el país. Se lo ve en 1904 como ayudante del Comandante Atanasildo Suárez, está en campaña varios meses y le toca incluso actuar en la famosa Batalla de Masoller, de decisivos resultados.

Terminada la Guerra Civil, Boiso Lanza continúa sus estudios, recibiéndose de Alférez del Arma de Artillería en 1907. Un año más tarde resulta designado Agregado Militar en la Legación de Uruguay en el Reino de Bélgica en donde, a pedido expreso suyo, es adscripto al Regimiento de Artillería No. 2 de Malines.

Perfecciona rápidamente su dominio del francés y logra ser admitido como alumno (Oficial) en la Escuela de Aplicación de Artillería e Ingenieros Militares de Bélgica.

Regresó de Europa y se instaló en el pais, presentándose a su Regimiento de Artillería de la Villa de la Unión para continuar la carrera en su Arma de origen. Pero las extraordinarias novedades aeronáuticas que agitan la tranquilidad casi pueblerina del Montevideo de 1912, saca a flote su sujetada vocación de volar y en pocos meses se transforma en aspirante a aviador, primero con objetivos deportivos y luego en aspiración profesional que no abandonará más.

Cuando en febrero de 1913 se hace un llamado entre los oficiales del Ejército que deseen recibir enseñanza de “la Aviación” en la recién fundada Escuela de Aviación Militar de Los Cerrillos, Boiso Lanza es uno de los primeros en presentarse.

Boiso Lanza es junto con Berisso una de las dos grandes figuras de Los Cerrillos. Cuando esta pionera experiencia termina, será Boiso Lanza uno de los responsables del renacer vigoroso de la Aviación, dos años más tarde. A través de su actuación en el Comité Pro-Aviación, del cual es directivo; de las acciones en que promueve la venida al país del aviador paraguayo Silvio Pettirossi; y sobre todo de las conversaciones que éste mantiene con Batlle y Ordóñez en evidentes tareas de incentivación presidencial.

El renacer de la Aviación Militar se produce en 1915 precisamente con la designación de Boiso Lanza y Sáenz Lacueva para recibir instrucción de vuelo en Chile, al mismo tiempo que Berisso y Cristi viajan a la Argentina. No hay ninguna empresa de esos primigenios tiempos en que Boiso Lanza y Berisso no aparezcan vinculados y determinándolos con su presencia.

El retorno de Boiso Lanza a Montevideo resulta ser fundamental para la reactivación aeronáutica.

Vuelto de Santiago, en abril de 1916, se mueve en torno al Ministerio de Guerra y Marina a cuyo frente está un entusiasta de la Aeronáutica, Joaquín C. Sánchez, fundador del Centro Nacional de Aviación, hoy Aeroclub del Uruguay, para apurar la fundación de una Escuela Militar de Aviación. Debido al éxito que los oficiales han obtenido en sus cursos en el extranjero, Boiso Lanza resulta encargado de elegir en Buenos Aires los aviones para el futuro instituto.

El 24 de julio de ese año, se presenta el proyecto de ley para la creación de la Escuela Militar de Aviación y el 20 de noviembre de 1916 el Poder Ejecutivo promulga su ley de creación. Siete días más tarde, el Tte. 1º. Juan M. Boiso Lanza es nombrado Director de la novel Escuela. Berisso, Sáenz Lacueva y Cristi, tres oficiales recientemente brevetados, serán nombrados como instructores.

Ya a mediados de 1917, la Escuela está funcionando y preparando nuevos alumnos.

En febrero de 1918, cinco de los nueve alumnos están en condiciones de rendir examen, el que se realiza el 18 de ese mes ante la presencia del Presidente de la República Dr. Feliciano Viera. Cuatro logran sortear las exigencias de la prueba, de acuerdo a la Federación Aeronáutica Internacional.

Boiso Lanza resultó ser designado para integrar una Misión Militar de observación y estudio en Europa, que se encontraba en plena 1ª. Guerra Mundial.

Hacia Europa parte Boiso Lanza, con el resto de una misión que comanda el Jefe del Estado Mayor del Ejército, Gral. Julio Dufrechou. En marzo arriban a España donde permanecen dos meses y medio y son recibidos por el Rey Alfonso XIII.

Luego viene la etapa de París y el recibimiento que les hace el Presidente Poincaré y el Canciller Pichon. Y las vísperas de una etapa de perfeccionamiento que termina en tragedia.

La misión hace una visita a la Base Aérea de Avord, donde está instalada la Escuela Militar de Aviación, unos 200 kilómetros al sur de París. Allí Boiso Lanza es autorizado a efectuar un vuelo nocturno de pasajero en un avión Voisin.

El goce de lo que descubre y el impulso genético que le viene desde adentro, lo llevan a solicitar a las autoridades que le permitan recibir instrucción de vuelo en esa Escuela, y en la de Port Long, en la ciudad de Pau.

Está empecinado en perfeccionarse. El 19 de julio ya está concedida la autorización. Y se presenta en Avord. Al día siguiente ya está en pleno vuelo. Un instructor lo examina y lo autoriza a volar solo en un biplano Nieuport. Se entrena y recibe instrucción de acuerdo a las exigencias del Instituto.

Al término de su entrenamiento, hace un vuelo de Avord a París, con la correspondiente vuelta, en un avión al que había que efectuarle un raid de ensayo.

Era una prueba peligrosa y quien la realizara debía pedirlo voluntariamente. Seis pilotos lo hacen. Boiso Lanza es uno de ellos. Su condición de alumno extranjero, lleva a que el Director pida instrucciones a la superioridad, respecto a la decisión a tomar.

Se le contesta que le den prioridad al piloto uruguayo. Boiso Lanza realiza el viaje sin contratiempos, ante la aprobación de sus superiores y la estima de sus compañeros.

En los primeros días de agosto, Boiso Lanza ingresa en la Escuela Militar de Aviación de Port Long, en la ciudad de Pau (Basses-Pyrénées), a unos 50 kilómetros de la frontera española.

Quiere especializarse en el arte del combate aéreo y va recomendado por el Director de Avord como un piloto excelente, pero al que hay que vigilar, por ser extremadamente arriesgado. Se lo ha detectado, tal cual es.

En ocho días, Boiso Lanza realiza en Port Long verdaderas proezas, pasa todas las pruebas, cumple con las exigencias aéreas, ininterrumpidas, acumula 15 loops. El 10 de agosto en el último vuelo exigido para que se le otorgue el diploma de Aviador Militar, sufre un accidente al aterrizar un Nieuport y pierde la vida.

http://www.fau.mil.uy/boisolanza.html

Pacto de Boiso Lanza

1) El acuerdo de Boiso Lanza, también llamado pacto de Boiso Lanza, fue un conjunto de exigencias impuestas por las fuerzas armadas del Uruguay al entonces presidente Juan Maria Bordaberry el 12 de febrero de 1973 en la base aérea: “CAP.JUAN MANUEL BOISO LANZA” de Montevideo.

Encargado de la búsqueda: Mathias lugo 2°3.

José Maria Buyo:

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Español.

Fue fundador de la Asociación Española Primera en Socorros Mutuos. Siendo el pionerp del mutualismo en el Uruguay y América.

Lia Lemos 2°4

Fotografías de Evelyn Barrios y Natalia Bermudez 2°1.

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