3° año: TEXTO de Modernización 1870- 1904


La modernización del Uruguay El periodo que va de 1876-1886, se le ha denominado militarismo, por el predominio del elemento militar en el gobierno del Estado (general Lorenzo Latorre y Máximo Santos). La crisis económica y política que vivía el paíscreó un vacío de poder que fue llenado por gobiernos autoritarios, apoyados por grupos de presión fuerte en lo económico y por el ejército. A su vez la modernización fue el largo proceso que concretó la integración del país a los mercados mundiales encabezados por Gran Bretaña, ambientó la diversificación productiva, la modificación de las pautas de consumo y la complejización social, la reafirmación del Estado, la extensión de la educación, el “triunfo” del control de la natalidad en la demografía y la cultura urbana, escrita y secularizada; el ajuste del sistema político y la formación del sistema de partidos, se consolido la paz interior, entre otras transformaciones de relevancia. El objetivo más visible de esta fase modernizadora apuntaba a consolidar la presencia del Estado en la sociedad y en la economía, afianzar la propiedad privada y reinsertar al Uruguay como estado y como Nación en el contexto mundial de finales del siglo XIX. En referencia al Estado, bien podría hablarse de una refundación, orientada a dar “orden” para el “progreso”.Para ello fueron utilizados algunos instrumentos que reforzaron la presencia estatal, como el monopolio de la moderna tecnología militar (ejemplo el fusil remington), el trazado de una red vial centralizada y favorable a Montevideo, desarrollo de comunicaciones (telégrafo, ferrocarril, correo), la presencia de la policía urbana y rural. La propiedad privada encontró un camino de afirmación en esta modernización. Hacia 1875, cuando fue sancionado el código Rural, la estructura de la propiedad de la tierra se hallaba en neta consolidación, por lo que parecía oportuno reclamar entonces su arreglo jurídico y su protección. Al mismo tiempo el avance vertiginoso del alambrado de los campos (120 estancias cercadas en 1872; 4.900 en 1882), junto a una represión policial de la delincuencia rural, generaron las condiciones ideales no solo para asegurar la propiedad y disciplinar a la población, sino también para acelerar la implantación de nuevas tecnologías de mestizaje y refinamiento de los ganados. Con una campaña por fin “habitable”, con los conflictos políticos relegados a espacios privados, con la disciplina fiscal revalorizada desde el gobierno, el Uruguay recuperó la respetabilidad y reconocimiento internacional. Con todo, debería tomarse en cuenta que este proceso de modernización fortaleció notablemente la clase alta rural, consolido el latifundio ganadero en perjuicio de la clase media incipiente ligada al ovino. La sociedad rural se vería hondamente conmocionada por la marginación de vastos sectores que en todo proceso de crecimiento de los campos pierden inserción en el mercado laboral, por el abandono paulatino de las prácticas tradicionales de sociabilidad, por el retorno a la condición errante de los pobladores en busca de sustento en los pueblos del pago o en la misma Montevideo. El modelo modernizador tuvo su correlato en el plano de la cultura expresado en la “reforma escolar”, se concretó la creación de un sistema de enseñanza primaria de base igualitaria. Y en la profundización del proceso de secularización de la sociedad, enseñanza laica, la habilitación del Registro Civil y el Matrimonio Civil obligatorio. G. Caetano. “Historia contemporánea del Uruguay. De la colonia al siglo XXI” p. 94-104

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